Antonia Pina Palop


Antonia PinaEl pasado día 19 de Agosto de 2008, el cáncer me arrebataba a mi madre, Antonia Pina Palop. Dieciocho años de constante lucha, desde que le detectaran un tumor maligno de mama.

Ni quiero, ni puedo hablar con pena ni lástima de ella, ni de la calidad de vida que tuvo hasta el último momento. Eso sí, daría años de mi vida por poder tenerla conmigo, y ahora mismo las lágrimas empiezan a brotarme.

Este blog nace de su recuerdo y de su fuerza, de la que ella tenía y la que nos transmitía a nosotros. Me gustaría que este punto de encuentro no sea más que eso, un punto de encuentro para todas aquellas personas que tengan o tengamos que vivir con un cáncer en nuestro cuerpo o en nuestra vida.

18 años de lucha me han obligado a conocer mucho de esta enfermedad, en la teoría y en la práctica. Me ha enseñado a vivir conjugando esperanza con realidad, tristeza con felicidad, llanto con risas. De todo ha habido al mismo tiempo.

Intentaré contaros poco a poco mis experiencias, positivas y negativas, porque pienso que de todas tenemos que aprender.

Quiero informaros de cuantas novedades y avances surgan en este ámbito, pero siempre desde un punto de vista humano y documentado. No soy médico, ni licenciado, ni un estudioso de la materia. Pero soy el hijo de una madre que lucho por ganar, y os aseguro que mi madre ganó muchas batallas, aunque perdiera la guerra. Sabíamos que la perderíá. Pero pudimos disfrutar de ella muchos años más de los que nos auguraban.

Contaré la historia de mi madre, como la he vivido yo, desde el punto de vista de un hijo.

Nunca tendré cómo agradecerle a muchas personas, médicos, enfermer@s, voluntari@s, familia y amig@s que nos ayudaron en este camino.

A mi mujer, Carmen, que desde que me conoció supo animarme, facilitarme todo el tiempo que quería dedicarle a mi madre, a cuidar de mi Álvaro mientras yo no estaba, a enseñar a mi hijo a adorar a su abuela.

A mi hermana Chari, mi compañera inseparable de fatigas, de penas, de alegrías, de promesas, mi confidente, me pañuelo de lágrimas… mi todo. Sin ella no hubiera sido posible tirar hacia delante. Estoy completamente seguro de que alargó la vida de mi madre gracias a su compañía diaria. Cambio su casa, por un piso para estar más cerca de ella. Con ella sigo llorando, riendo, recordándola a diario.

A mi hermana Toñi, que estuvo a su manera, pero que ha sido y sigue siendo otra de las defensoras de su memoria, y tal vez, la que mejor fue capaz de comprender y actuar frente a lo que ha venido después por parte de quienes no aprovecharon lo que mi madre les estaba ofreciendo, porque optaron por otro tipo de familia.

A Don Manuel Ruiz Borrego, el infatigable Oncólogo. No sé si mejor persona o mejor profesional. Lo reune todo: paciente, comprensible, tenaz, humano, “guapísimo” como diría mi madre… si cuando acudiamos a la consulta no estaba él, ella se derrumbaba. Un hermano más. No se rindió nunca, y siempre apostó por nosotros.

Aunque me he puesto algo melancólico, espero ofreceros mucha y buena información que nos llene a todos de alegrías en señal de que cada vez seamos más capaces de controlar esta lacra. Estoy seguro de que sí. Tenemos muy buenos profesionales cuidando de nosotros, al menos, mi película tengo que contarla de manera positiva respecto a todo el equipo médico que he ido conociendo todos estos años.

Un abrazo muy fuerte para tod@s.

José Manuel Ramos Pina